Como lo he compartido en otras ocasiones, mi pasión por el dibujo realista no nació por azar, sino que floreció en mi infancia desde un propósito de vida muy claro: aportar belleza al mundo e inmortalizar emociones a través del trazo minucioso.
Al principio, cuando era muy pequeña, mi prioridad era capturar en papel mi entorno inmediato: mi familia, las casas donde vivíamos o los rincones que me daban refugio. Sin embargo, conforme fui creciendo, descubrí que existían temáticas apasionantes que trascendían mi mundo personal e involucraban la memoria de toda una comunidad.
El dibujo realista como herramienta de reflexión: una realidad incómoda a los 10 años
Cuando tenía diez años participé en un concurso de dibujo infantil en la escuela. Entre los temas disponibles elegí el que me pareció más desafiante: “Así son los niños”. Mientras la mayoría de mis compañeros dibujó escenas infantiles felices, yo decidí retratar una realidad incómoda y poco romantizada: un niño más grande arrebatándole maliciosamente una muñeca a una niña pequeña, mientras ella lloraba desconsolada.
Aunque en ese momento yo era una dibujante totalmente empírica y mi trabajo no ganó el certamen distrital por técnica, el concepto causó un impacto profundo en los jueces y espectadores. Además, con solo diez años me di cuenta de que el dibujo podía ser una herramienta poderosa para cuestionar las realidades disfrazadas que la sociedad a veces prefiere ignorar, como la crueldad o el acoso escolar.
Esa curiosidad me llevó años después a investigar la prostitución infantil durante mis estudios universitarios en la UCR y, muchos años más tarde, a conceptualizar tres campañas contra el abuso infantil para el PANI.
"Mi pasión por el trazo comenzó desde muy pequeña; un viaje que inició en los libros de colorear y evolucionó hasta el rigor del dibujo realista a lápiz y plumilla."
La conservación de la vida silvestre: la Tierra como una isla y la protección de lo frágil
Paralelamente, durante los años 80, dos anuncios de televisión dejaron una huella imborrable en mi memoria. El primero nos recordaba que todos vivimos en una “isla espacial que no podemos abandonar” (el planeta Tierra); el segundo reflexionaba sobre el papel de la especie humana como custodia y protectora de las especies más vulnerables.
Aquellos mensajes filosóficos calaron tan hondo en mí que hoy, décadas después, la conservación ambiental y la vida silvestre representan una de las columnas vertebrales de mi trabajo. Dibujos como El frágil sueño de la supervivencia (2026) o Alas de Otoño (2024) nacen de esa misma necesidad de generar conciencia y reflexionar sobre el bien común.
De la arquitectura histórica a la fauna: ¿qué tienen en común temas tan diversos?
Si observás mi obra actual en esta Galería Web, verás piezas que abarcan desde el rescate arquitectónico del Palacio Presidencial y el Palacio Nacional, pasando por la serenidad paisajística de Susurros de La Sabana, hasta el realismo conceptual de No soy tu Piñata.
A primera vista podrían parecer universos desconectados, pero todos responden al pulso de una mente curiosa que necesita explorar diferentes materiales y técnicas: grafito, carboncillo, tizas pastel y plumilla sobre papeles blancos, tonales o negros. Me encanta empujar mis límites técnicos como dibujante e hiperrealista y retarme en cada trazo para descubrir hasta dónde puedo llegar.
Si tuviera que responder qué une a todas estas piezas, la respuesta es una sola: su historia.
Cada dibujo nace de una vivencia, un cuestionamiento o un profundo respeto por el patrimonio y la naturaleza. Selecciono los materiales que mejor representan el alma de esa historia y entrego decenas de horas de mi vida a cada pieza. Al final, confieso que me cuesta "abandonar" un dibujo por mi perfil perfeccionista, pero me reconforta saber que cada Obra Original lleva un pedazo de mi alma.
Mi mayor anhelo es que estas piezas encuentren su hogar en las manos de un coleccionista consciente: alguien que aprecie la maestría del tiempo invertido y disfrute custodiar un legado tanto como yo disfruté creándolo a mano alzada.
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Las Obras Originales mencionadas en este artículo son piezas únicas, creadas con la paciencia y el rigor de decenas de horas de trabajo y cada una incluye su correspondiente Certificado de Autenticidad firmado a mano.
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